domingo, 14 de octubre de 2012

Historia de la Inclusión Educativa


La Antropología Social y Cultural, al analizar el concepto de cultura (en el archivo: La Inclusión Educativa en el ámbito Social y Educativo), habla de la práctica de una educación intercultural. De igual forma, la Sociología de la Educación estudias las desigualdades sociales y el papel que debería tener la escuela ante el conflicto. La exclusión social en la vida de una persona con una Necesidad Educativa, en situación de discapacidad o perteneciente a cualquier grupo minoritario, o en situaciones psicosociales vulnerables, pone de manifiesto el poder institucional para excluir y cómo ello afecta al bienestar social, emocional y a la autoestima de las personas excluidas. Con la Inclusión Educativa se pretende que todos los y las estudiantes, sin ningún tipo de discriminación, consigan el mayor desarrollo posible de sus capacidades personales, sociales e intelectuales.






Integración y Normalización

En la década de los 80 se comienza a utilizar a nivel educativo un nuevo término que da respuesta a la exclusión vivida por mucho tiempo por algunas minorías, como las etnias o la población con discapacidad, consecuencia de la opresión y violación de los derechos humanos que han sufrido los diferentes grupos minoritarios, por los discursos hegemónicos. Es el término de Integración; éste es entendido como un principio que orienta, ayuda y mentaliza a aceptar que la sociedad esta formada por seres diferentes. Concibiendo así la integración desde una perspectiva social reformulando el contexto para responder a una integración no sólo física, sino a un principio de normalización donde los alumnos sean aceptados y atendidos de acuerdo a sus características.

Este concepto de Normalización se refiere a que las personas con discapacidad puedan acceder a una vida normal con su condición personal, permitiéndoles la igualdad de derechos y el tener un ritmo de vida acorde con su edad y contexto. “No se normaliza a las personas, sino al entorno y al ambiente”. (Gaviria, 1992, p. 29)

De esta forma la normalización se convierte en una base para la integración, en especial para la integración escolar, “entendida como la unificación de las educaciones ordinaria y especial, ofreciendo una serie de servicios a todos los niños y niñas de acuerdo a sus necesidades de aprendizaje”. (Gaviria, 1992, p. 10)

La integración escolar debe permitir el desarrollo integral, personal, intelectual y la autonomía social, a través de algunos principios como:

  • Reconocer la educación como un derecho general.
  • Cambiar la imagen y concepción que se tiene sobre la discapacidad.
  • Concebir la integración como un proceso continuo.
  • Elaborar proyectos educativos individualizados.
  • Integrar a las personas con discapacidad en instituciones regulares.
  • Generar calidad en el sistema educativo para responder a las diferencias individuales.

La integración de niños y niñas con NE y NEE obliga a importantes modificaciones en la organización escolar y en la distribución de espacios de aprendizaje que habrían de ser necesariamente más flexibles.


Inclusión

El desarrollo de la integración en el marco de una escuela comprensiva, ha producido en los últimos años una evolución conceptual en lo que se entiende por integración; se tiende a abandonar este término y sustituirlo por el de Inclusión, que surge en la década de los 90, por se una época en donde se comienza el reconocimiento de los derechos de las personas en situación de discapacidad. 
Pero a partir de aquí, se ha venido dando una confusión entre estos dos términos. Si se ha dado una evolución del concepto de integración, es necesario encontrar el porqué del cambio y vislumbrar la diferencia entre uno y otro.

Pilar Arnaiz justifica el cambio de término, a la vez que da a conocer las diferencias, en los siguientes cuatro aspectos:

1.   El concepto de inclusión comunica más claramente y con mayor exactitud, que todos los niños y niñas necesitan estar incluidos en la vida educativa y social de las escuelas, del barrio, y en la sociedad en general, no únicamente dentro de la escuela ordinaria.
2.    El termino integración esta siendo abandonado, ya que implica que la meta es integrar en la vida escolar y comunitaria a alguien o a algún grupo que esta siendo ciertamente excluido. El objetivo básico de la inclusión es no dejar a nadie fuera de la escuela ordinaria, tanto educativa, física como socialmente.
3.    La atención en las escuelas inclusivas se centra en cómo construir un sistema que incluya y esté estructurado para hacer frente a las necesidades de cada uno de los alumnos. No se asume que las escuelas y aulas tradicionales, que están estructuradas para satisfacer las necesidades de los llamados “normales” o la mayoría, seas apropiadas y que cualquier estudiante deba encajar en lo que ha sido diseñado para la mayoría. Por el contrario, la integración de estos alumnos lleva implícita que realmente estén incluidos y participen en la vida académica. De aquí la responsabilidad del equipo docente de la escuela, ya que tiene que acomodar ésta a las necesidades de todos y cada uno de sus alumnos.
4.    Asimismo, hay un cambio con respecto al planteamiento de ayudar sólo a estudiantes con discapacidad. El interés se centra ahora en el apoyo a las necesidades de cada miembro de la escuela. (Arnaiz, 1996).

Con este término hay entonces un sentido de comunidad, y el problema ya no es como integrar a algunos/as estuidantes con NEE, sino cómo desarrollar un sentido de comunidad y apoyo mutuo que fomente el éxito entre todos los miembros de la escuela, reconociendo como miembro de la escuela también a la familia. Y así lograr un trabajo en equipo, donde todos los padres, estudiantes y docentes, formen vínculos de cooperación y compromiso.

En cuanto al proceso dentro del aula, los y las estudiantes, clasificados tradicionalmente con severas y profundas discapacidades, son incluidos en las aulas ordinarias a través del uso de “círculos de amigos” y otros enfoques centrados en “conectar” estudiantes y profesores a través de amistades y relaciones. Estos esfuerzos tienen la finalidad de que toda la escuela desarrolle un mejor sentido de comunidad. (Arnaiz, 1996).

En el modelo de integración, los niños con discapacidad pasaban mucho tiempo fuera del aula recibiendo apoyo. En las escuelas inclusivas ningún alumno sale del aula para recibir apoyo, sino que el apoyo se recibe dentro del aula, lo que exige que los recursos estén en la misma y los profesores de apoyo realicen una importante tarea de coordinación con el profesor tutor. (Arnaiz, 1996).

La inclusión implica por tanto cambios en la filosofía, el currículo, las estrategias de enseñanza aprendizaje. Tales cambios no sólo afectan a los estudiantes con NE y en situación de discapacidad, sino que vas más allá del alcance de lo que tradicionalmente ha sido considerado como educación especial. (Arnaiz, 1996).

Con lo ya mencionado se puede decir cuales son entonces las condiciones de una escuela inclusiva, he aquí más específicamente:


  • Trabajo colaborativo entre profesorado.
  • Estrategias de enseñanza – aprendizaje.
  • Atención a la diversidad desde el currículo.
  • Organización interna.
  • Colaboración escuela – familia.
  •  Transformación de los servicios/recursos destinados a la educación especial.



Para comprender y explicar el fracaso escolar es preciso considerar aspectos políticos económicos y culturales, “por ello autores como Barton (1998), Clark, Dyson y Millward  (1998), Oliver  (1990); Skrtic (1991) y Slee (1993), entre otros,  han criticado duramente esta situación, y han iniciado un proceso de reconstrucción de la Educación Especial como un supuesto medio de asegurar la igualdad, la cohesión  y  la inclusión.” (Arnaiz, 1996, p. 12).

La inclusión no se produce por si misma sino que requiere un cambio en la política educativa y en el funcionamiento de los centros. Esta es contraria a la competición, es una cuestión de derecho, de equidad, de lucha contra la desigualdad. Su fin es que todo ciudadano pueda recibir una educación acorde a sus características, que se constituya en la puesta de entrada a la sociedad del conocimiento.
Pilar Arnaiz Sánchez cita los estudios de Rutter y otros (1979) y  Morimore (1988), estos hablan del papel de los centros educativos en asegurar y promover la igualdad de oportunidades para todos y todas las y los estudiantes, garantizando su formación y progreso social.

Así también el currículo juega un papel importante en la transmisión de lo que es reconocido y valorado en términos del conocimiento y cultura, mediante reglas y prácticas sociales, (Arnaiz, 2003) quedando inscrito el currículo oculto.


BIBLIOGRAFÍA
  • Gaviria, (1992). Por completar.
  • Arnaiz Sánchez, Pilar (1996). El reto de educa en una sociedad multicultural y desigual. En A. Sánchez Palomino y otros (Coord.). los desafíos de la Educación Especial en el umbral del XXI. Almería: Servicio de Publicación de la Universidad, p. 61 – 90. Universidad de Murcia, España.
  • Arnaiz Sánchez, Pilar. (2003). Diversidad y multiculturalidad en las aulas. Indivisa, Boletín de Estudios de Investigación, Nº 4. Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Universidad de Murcia.
ELABORADO POR:
Adriana Valencia
Licenciada en Educación Especial (Universidad de Antioquia)
Especialista y Aspirtante a la Maestría en Intervenciones Psicosociales (FUNLAM)
Maestra de Apoyo 
 Colombia. 2012.

1 comentario:

  1. Que blog tan interesante, felicitaciones por esta bella labor que están desarrollando al informar a las personas que no saben y quieren saber acerca de la inclusión escolar.

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